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Patay "el pan de los Pobres"

Patay

Algarrobo

Es el arbol sin nombre, o que los tiene todos porque nuestros quechuas le dieron el nombre de todos los arboles le llamaron simplemente y especialmente ARBOL que en lengua quechua es TACÚ. Los conquistadores le llamaron algarrobo por su parecido a un arbol cuyos frutos son dulces como los del nuestro.


Para nuestra tribu guaraní su nombre es IBOPE-PARA (arbol puesto en el camino para comer).


Algarrobo es sinónimo de arbol porque todo lo que un arbol puede dar lo tiene: unos frutos dulces -la algarroba- y muy alimenticios, de los que se hace aloja, añapa, patay, y haste una especie de cafe con la semilla tostada. Cuenta la leyenda que Deolinda Correa en el momento que muere iba en busca de algarrobas, la fuente nutricia.


La Pacha Mama (Madre Tierra) elige su sombra para guarecerse cuando en la fiesta del Chiqui, toma forma de anciana para prodigar milagros.


De este milenario y maravilloso arbol que le dio al avida a nuestros ancestros, se pueden cosechar una legumbre que se le llama algarroba que es usada como ya dijimos para la elaboración de un pan denominado PATAY.


 


Patay:


Especie de pan elaborado con harina de algarrobo blanco típica del centro y norte de Argentina.


El patay cumplió las funciones de ser una especie de "pan" en la dieta de pueblos aborígenes como los paziocas (="diaguitas"), lules, huarpes, omaguacas, toconotés, "comechingones", sanavirones entre otros. En la actualidad es un alimento típico de la población criolla gauchesca del Norte argentino, especialmente en el norte de Cuyo y el NOA


 


Composición Centesimal de la



harina de Tacú (Algarrobo)


 


 










 


Preparación


Las vainas ("chauchas") de la algarroba (o algarrobo) son dejadas a secar al sol durante unos días (aproximadamente una semana), cuando están lo suficientemente secas se muelen hasta obtener harina, se mezcla tal harina con agua en las proporciones suficientes como para obtener una masa, luego se coloca esta masa en una horma llamada popularmente, por su forma, "aro"; se deja secar la masa estacionada durante dos o tres días en un sitio bien seco y limpio, tras esto el alimento está listo para ser consumido.